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Wednesday, December 14, 2016

Confianza y Certidumbre



Fe vs Fanatísmo

Nuestra conexión con los santos en nuestra entrada a la fe. Su compañía debe inspirarnos y guiarnos en el camino. Como hemos visto, la fe no es lo mismo que la ingenua confianza, basada en creencias, o confianza ciega. Y mientras los santos frecuentemente son comparados con pastores del rebaño. La fe es distinta de la ignorancia del cordero. La fe es una forma poderosa de confianza, pero la confianza es una lealtad ganada duramente, No viene de la noche a la mañana.
La fe es una convicción formada sobre la base de un profundo entendimiento espiritual; es tan auto-evidente como el ver y escuchar para aquellos que la tienen. Para uno que ha nacido ciego, la visión es una construcción teórica. La música es una idea abstracta vaga que no es evidente al sordo. Uno que ama la música puede no ser capaz de explicar su encanto al nombre sordo. U por otro lado, Beethoven, aun estando sordo, podría escuchar sinfonías en su cabeza. Su danza interior estaba en la fe del poder de la música; inexplicable pero tangible. No puede haber una puebla científica que pruebe que una serie de tonos generados con una cierta frecuencia y ritmo sea  encantador o poético, o lo que hará la gente baile.
No hay evidencia de que ciertas ondas de luz al combinarse puedan provocar una lágrima. Y sin embargo millones han visitado el retrato de Mona Lisa y escuchan el ballet de Tchaikovski. No hay una prueba objetiva o evidencia de que algo como el “arte” o la “música” existan, si por prueba nos referimos a una fórmula matemática sólida probada en el vacío en donde el pensamiento humano y el sentimiento no tengan influencia.  A pesar de los mejores escenarios de ciencia ficción de Philip K. Dick , Steven Spielberg, y Gerogre Lucas, los androides no sueñan con ovejas eléctricas. Los Robots no se emocionan leyendo a Shakespeare, ni bailando el tango o inyectándose cocaína. El difícil problema de la consciencia permanece siendo un reto a las mejores mentes de la inteligencia artificial.
La fe, al igual que las bellas artes o el buen jazz, como las ondas de radio, tiene una cualidad intangible. Cualquiera que no sepa sintonizar el radio, dudará de la existencia de las ondas de radio. Quien es sordo puede que no entienda el encanto de la música. Sentir es intangible para los científicos. ¿Qué explicación pueden dar los biólogos evolucionistas del encanto de soplar una vela de cumpleaños, o de lo divertido de usar sombreros  de papel en la fiesta de Año Nuevo? Hay algo más profundo en el carácter humano que incluso el sentido moral que Kant sufre tanto por justificar. Un de realidad y trascendencia más profundo que sólo la fe puede ver y desentrañar.
Los santos son quienes han desentrañado las profundidades de la fe y quienes han regresado del otro mundo con una confianza resplandeciente de lo que contiene. Su compañía nos reafirma que existe. Y sin embargo, nos cuidamos de los santos. La fe frecuentemente es vista como fanatismo.
Hay diferencias importantes entre la fe y el fanatismo. Y es esencial entender esta distinción. La fe y el fanatismos no son la misma cosa para nada. El fanatismo se cierra en sí mismo; la fe se abre. La fe en ideales más elevados conduce a una experiencia profunda de la realidad. El fanatismo es un celo acrítico y un entusiasmo obsesivo sin fundamento en la experiencia. Puede no estar basado en alguna evidencia en absoluto, sino más bien en la presión de los compañeros, la tradición. La sumisión intimidatoria, La actitud de fe de un buscador sincero es muy distinta a la de un creyente verdadero que sigue a un profeta carismático. El fanatismo niega la realidad y los hechos mientras se esconde tras doctrinas y dogmas. La fe es una forma personal de conocimiento, de comunidad con la divinidad y de una realidad profunda. La fe es experiencia auténtica de lo divino, el fanatismo es la imitación de esa experiencia, plagio existencial. Como Woody Allen lo expresó una vez. “Hice trampa en mi examen de filosofía: miré hacia el alma del niño junto a mí”.
Los Ceyentes Verdaderos
Aquellos con fe verdadera son diferentes de los “creyentes verdaderos” que siguen una causa ciegamente. El creyente verdadero es el enemigo de la fe. Los creyentes verdaderos usan el bullyng, la coerción y el odio para mantener casta una institución. Los que tienen fe buscan almas afines en una conexión de corazón a corazón de amigos hechizados por el mismo ideal. Los creyentes verdaderos ostracizan: incluyendo a los que tienen fe verdadera. Los verdaderos creyentes siguen el dogma, el fanático exhibe estándares  y muy poca tolerancia hacia ideas u opiniones contrarias. Carentes por completo de realización propia, los creyentes de verdad siguen al líder. Adoran al guru como a dios sin entender lo que el guru o dios significan. Los creyentes de verdad pueden provenir de las filas de ateos con la misma facilidad con la que forman rebaños de dogmáticos religiosos incapaces de distinguir entre el dogma y la realización.
Buscadores de la Verdad plenos de Fe
Los buscadores de la verdad que tienen fe. Por otro lado, siguen su principio rector. Entienden como abandona la forma ante la substancia. Esa luz guía, los conduce hacia la verdad tal como la Estrella del Norte guía en la oscuridad. Pero cuando alcanzan el ecuador han de abandonar la guía de la Estrella del Norte en busca de una brújula más adecuada. Por encima del ecuador, la Estrella del Norte nunca brilla, pero el marinero experto irá más allá en busca de una nueva estrella que le guíe: La Cruz del Sur. Los creyentes verdaderos no pueden cruzar los límites del ecuador: temen a los dragones del fin de la tierra. No han capturado el significado interno de las cosas: su fe es débil así que se aferran a fórmulas sin entender su auténtica luz. Los creyentes verdaderos confían en las habladurías del pueblo y el acoso (bullying), las fetuas y la censura para mantener en línea al borrego. Algunos de los mejores pastores son perros: pero los mejores pastores no son como perros, son líderes que saben cómo guiar. Valoran a su oveja como un tesoro.
Fantismo y Creatividad.
El que tiene  verdadera fe busca la compañía de santos y de aquellos que tienen un entendimiento profundo de la verdad. Los creyentes verdaderos y fanáticos usan tácticas de odio y pruebas de fuego para dividir y conquistar el rebaño. Usan artículos de fe para atrapar a los pensadores en situaciones imposibles, llevan a cabo espectáculos de perfección ritual para identificar disidentes y provocadores de problemas y eliminarlos. Los líderes entre los creyentes verdaderos no toleran el cuestionamiento. Ninguna pregunta ha de tolerarse. Debido a que inquirir no está permitido.
Los seguidores de tales charlatanes se hallan imposibilitados para pensar con creatividad. En lugar de trabajar con compañeros para descubrir situaciones nuevas, los fanáticos y los estudiantes inmaduros sólo pueden citar al maestro y decir, “Debemos hacer como hizo el maestro sin preguntar”. Soluciones nuevas no están permitidas y esos seguidores encaran las trampas del dogma.
Religión significa ajuste apropiado.
Cada panadero sabe que una buena receta ha de variar de acuerdo a la altitud. Al nivel del mar, el pan no se eleva del mismo modo que en las montañas. Un poco de sal puede añadirse o restarse. Pero si sólo podemos seguir la receta dada por el maestro, el pan no se logrará. Debemos entonces cuestionar la sabiduría del maestro diciendo: “ ¡Oye, el pan no quedó! El maestro estaba equivocado” O ¿será posible ajustar la receta suavemente usando el criterio del maestro? ¿No podemos aprender a ver lo que veía el maestro y ajustar nuestro juicio? ¿No es sabiduría hacer ajuste adecuado cuando debemos?
Mi guru fue Bhakti Rakshak Sridhar Dev Goswāmī. Él solía decir, “La religión significa ajuste apropiado”. Cuando no puedo ajustar los hechos con mi creencia. Debo permitir a mi fe conducirme hacia una conclusión más elevada y hacia un ajuste más perfecto. Esta es la idea tras el dialecto Hegeliano de tesis, antítesis y síntesis. Las recetas y fórmulas son valiosas: la visión correcta y el ajuste adecuado son esenciales. Tal como lo puso Sridhara Maharaja:
“El ideal es totalmente valioso, no los materiales que se reunieron para ayudar a predicar el ideal. Quienes están más interesados con los materiales que con lo espiritual, así que la insatisfacción espiritual llegará como una reacción general. Al darle tanta importancia al aspecto material, no puede satisfacer a los buscadores que están tras la verdad, ni saciarán su sed. En última instancia ninguno de ustedes ha llegado en busca de la grandeza material, han venido a rendirse ante la belleza del ideal. Es sin duda el ideal de la especie más elevada el que los ha traído a todos  con seguridad, no la grandeza externa. Y podremos ser bendecidos con esa clase de tendencia en nuestro corazón”. Śrīla B.R. Sridhar Dev Goswāmī Mahārāj (05.82/3)
Para evitar las trampas del fanatismo un estudiante reflexivo estuidará los modelos de historia. Ejemplos de creyentes verdaderos pueden ser hallados desde los días de los conquistadores Romanos hasta los bolcheviques; desde los súbditos de Hitler y los aduladores de Stalin hasta los seguidores modernos del KKK. Esos fanáticos son incapaces de interpretar; no son pensadores creativos. Son incapaces de ajustar las enseñanzas del maestro,  o dar una lectura profunda a las escrituras.
Castidad Verdadera
Aristóteles era un científico porque intentaba clasificar lo nuevo: el movimiento escolástico de la época medieval toma sus observaciones como dogmas verdaderos y fueron incapaces de hacer sus propias observaciones. “Es verdad porque lo dijo Aristóteles” era el dogma de los días que codificaron el paradigma de Ptolomeo como verdad absoluta. P                  ero Aristóteles se volcó hacia Galileo cuando éste apuntó un telescopio hacia el cielo. ¿Debemos dar honor al iedal de búsqueda de la verdad  mostrado por Aristóteles? O debemos honrar al maestro tomando literalmente cada una de sus palabras y gritar “¡Castidad al maestro! El maestro dijo que la tierra es plana. ¡Todo lo demás es herejía!”
¿Debemos quemar a Galileo en la hoguera por no estar de acuerdo con el maestro? ¿O tal vez deberíamos mejor contemplar a Galileo como un gran buscador de la verdad que desciende en la línea de Aristóteles? La fe en el ideal sigue el ideal de verdad tal como empezó con Platón y que mostraron y desarrollaron más adelante Aristóteles y Galileo. Los fanáticos se mantuvieron castos ante la institución de Aristóteles y su ley. Los fanáticos declararon que la tierra era plana sin necesidad de observación  ni prueba. “¡Lo dijo el maestro!”  Eso es suficiente. El fanatismo sigue a la institución de Aristóteles. Acepta su sistema de clasificación como perfecto sin considerar su amor a la verdad o la necesidad de ajustar su paradigma. El propósito del maestro es la verdad: sus seguidores apasionadamente insisten en sus palabras. Por lo tanto los seguidores de Aristóteles mantuvieron sus disparates mientras perdían la verdad la cual era, después de todo, el ideal de Aristóteles. La verdadera castidad al maestro incluye castidad hacia su ideal, no simplemente las palabras o la fórmula.
Tal como lo puso mi maestro, “Castidad significa nuestra adherencia a la verdad. La verdad que hemos venido a realizar, esa verdad está en la consciencia de Kṛṣṇa. La consciencia de Kṛṣṇa no es algo limitado que uno puede capturar en su mano y tragar. Es de un carácter infinito. Hay gradaciones y ahí hay lugar para el progreso de la consciencia de Kṛṣṇa. Diremos que alguien es casto debido a su propio progreso sincero, no por su adherencia a una figura, o a la concepción formal.” (Śrīdhara Mahārāja, Centenary Collection)

Uno requerirá sabiduría para distinguir entre la fe y el fanatismo, pero una vez más, ese es el punto. Nadie dijo que fuera fácil. El fanatismo se vita a través de la compasión por otros.

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