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Tuesday, June 30, 2015

El Cisne

Una palabra a la gente lúcida…
नारायणं नमस्कृत्य नरं चैव नरोत्तमम्
 देवीं सरस्वतीं चैव ततो जयम् उदीरयेत्महाभरत
Mahābharata

Image result for Mahabharata
महाभरत
recontado por

Michael Dolan, B.V. Mahāyogi

y traducido en español por Teresa Loret de Mola, Tapanandini DD
El Cisne y los Sadhyas



El cisne dorado continuó: “Las palabras ásperas parten el corazón como dardos. Pero un hombre lúcido adopta la paz sin perturbarse con ira ante los insultos y la humillación. Un hombre sabio  evita la ira, el enojo es corrosivo. Sin ceder ante la ira, es alegre y libre de malicia. La persona iluminada subyuga el enojo cuya furia le consumiría. Cuando uno es indulgente ante el enojo, habla mal de otros y se convierte en su propio enemigo. Y así, cuando alguien habla mal de mí, le perdono.”
“El perdón y la verdad, la sinceridad y la compasión son las principales virtudes. El significado interno de los Vedas es verdad divina. La verdad se obtiene a través del autocontrol; pero el significado interno del autocontrol es la dedicación. Esto nos conduce a la liberación del nacimiento y la muerte y de todos los dardos y miserias de la vida mortal. La dedicación en el amor divino es el mayor secreto a encontrar en las enseñanzas de las escrituras.”
Mientras circulaba suavemente sobre las aguas tranquilas y cristalinas del río sagrado, el Cisne continuó: “¿Quién es un alma iluminada? Un verdadero brahmán o muni es quien aquieta la urgencia de hablar, junto con las urgencias de la lengua  el estómago y los órganos de placer. Una persona que controla la ira está más cerca de la verdad que quien cae ante la urgencia del enojo.
“Quién practica el autocontrol puede contemplar la verdad más claramente que aquel cuya mente está nublada por los impulsos descontrolados. Quien busca la verdad está más avanzado en la auto-realización que quien no tiene interés alguno en el conocimiento. El alma auto-controlada evita el discurso áspero aun cuando es insultada. Practica la humildad y la tolerancia. Sólo a través de la humildad y la tolerancia uno puede liberarse del ego. La humildad y la tolerancia se alcanzan a través de la dedicación.”
“Será de tal fuerza espiritual que no deseará el mal a aquellos que le dañen. Perdonará a quienes pequen contra él. Con la práctica de indulgencia tal alcanzará el éxito en su búsqueda por la verdad.
“Buscará la compañía de otras almas que están purificadas del odio y la ira.
Espera en lo que es justo y no está sediento de placeres mundanos. Abandona la senda del pecado y suprime la ira. No es seducido por la codicia, no cae del camino de la rectitud. Tampoco se aproxima a otros solicitando riquezas.”
“Si es maldecido, no devuelve maldiciones. El autocontrol es la senda a la inmortalidad, pues a través de liberar a la mente de maldiciones uno puede conocer la realidad tal como es.
“Ya que eres sincero en tu búsqueda por la verdad, te revelaré los misterios de los Vedas. La forma de vida humana es superior a otras formas puesto que otorga la oportunidad de liberarse del escenario de vida y muerte. Al igual que la luna no está contaminada por las nubes oscuras, sino que se mueve a través de ellas sin ser afectada, así el hombre iluminado, libre de pecado, alcanza el éxito a través de la dedicación paciente a la senda. Busca y encuentra, Espera y verás. Muere para vivir.”
Un alma autocontrolada y dedicada, es digna de la adoración de todos, alcanza la meta más elevada. Esa persona cuya mente y discurso siempre es moderado y que es siempre devoto hacia el Supremo, tiene éxito en su intento de penetrar los misterios de los Vedas.
“Un hombre de tal sabiduría nunca ha de injuriar a quienes carecen de mérito. El hombre de sabiduría acepta los insultos como si fueran néctar y aprende la verdad a través de la tolerancia y la humildad. Duerme en paz, en armonía consigo mismo y con el Supremo.”
Los Sadhyas se sentaron tranquilos y sin pestañear escucharon al cisne que hablaba en tono dulce mientras se desplazaba suavemente sobre la claridad de las aguas del río sagrado.
“Y sin embargo, el hombre iracundo, no conoce la paz.
Ofendido por todos, devuelve la injuria. Encuentra la destrucción. Vive en la ira, trabaja en el enojo y duerme encolerizado. Pero su trabajo es ira que conduce hacia su propia destrucción. Los sacrificios que realiza en la ira son cenizas y humo.
“Las penitencias a las que se somete bajo la ira le llevan únicamente a llorar de rabia. La ofrenda y la libación que hace en el sacrificio de fuego bajo la ira son robadas por Yama, el señor de la muerte. Carece de mérito, tampoco lo salva de su karma. De este modo, el esfuerzo de un hombre iracundo no tiene fruto.
“En conclusión, aquellos que practican la verdad en el hablar y el hacer, quienes  son auto-controlados, los que viven con sinceridad y compasión, y son pacientes, los que se dedican al estudio de las escrituras, que no codician lo que pertenece a otros y que persiguen el bien con un propósito único, alcanzan el cielo.”



Monday, June 29, 2015

La Salida de un Guerrero


Bhiṣma abandona la esfera terrenal   


नारायणं नमस्कृत्य नरं चैव नरोत्तमम्
 देवीं सरस्वतीं चैव ततो जयम् उदीरयेत्
महाभरत

Mahābhārata

Una versión de
Michael Dolan, B.V. Mahāyogi
traducida por Teresa Loret de Mola, Tapanandini DD


Bhiṣma abandona la esfera terrenal

La narración de Sauti del Mahābharata fue escuchada por los sabios del bosque de Naimisharanya en el sacrificio de doce años de Sahunaka. Si Sauti y Suta eran la misma persona, Suta Goswami es también el narrador del Bhagavat Purana y un discípulo de Vyāsa quien narró sus conclusiones a Shaunaka Rishi y a los sabios de Naimisharanya.
La narración del Mahābharata de Sauti o Suta Goswami es tal cual la escuchó Saunaka, fue recopilada por Vyāsa como la edición final del Mahābharata. Sauti escuchó la historia del Mahābharata de su guru Vyāsa. La versión de Vyāsa como la escuchara y narrara Sauti incluye la versión de Vaishampayana Rishi que se la contara a Janamejaya.
El nombre completo de Sauti es Ugashrava, el hijo de Lomaharshana. Y este sabio aunque es llamado Sauti en el Mahābharata, también es llamado Suta Goswami en el Bhagavat Purana. Como discípulo de Vyāsa narra ambas obras. Cuando Bhiṣma inicia su partida de este mundo, Suta Goswami lleva a cabo el deber de narrador del Mahābharata.
Suta Goswami dice:
“El real hijo de Kunti regresó a la gran ciudad de los elefantes, ahí llevó a cabo diferentes sacrificios y también gratificó a las deidades. Consoló a las mujeres que habían perdido a sus maridos e hijos en la guerra e hizo donaciones. Se instaló en el trono de Hastinapura y, fue apropiadamente coronado como rey, dio caridad a los brahmanes y llevó a cabo variedad de actos de buena voluntad para la población en general. Aceptó las bendiciones de los brahmanes y de los oficiales militares junto con las de los dirigentes de la ciudad de Hastinapura. De este modo, Yudhiṣthira hizo todo lo que pudo para revivir el espíritu de la ciudad y establecerla en la senda de la paz.
“Yudhiṣthira estuvo cincuenta noches en la capital hasta que cambió la posición del sol tal cual le indicara Bhiṣma. Cuando el sol inició su movimiento hacia el norte y la partida de  Bhiṣma se aproximaba, el recién coronado rey volvió al campo de batalla. Yudhiṣthira cabalgo en su hermosa cuadriga de guerra acompañado por una multitud de sacerdotes brahmanes. Llevaron ghee y guirnaldas de flores, aceites olorosos, sedas y madera de sándalo, y todo lo que se necesitaba para una ceremonia fúnebre apropiada y para la cremación del cuerpo de Bhiṣma para que su alma ascendiera hacia los mundos elevados.
“El viejo rey ciego, Dhritarasthra, iba al frente con su esposa Gandhari. Kunti, la madre de Yudhiṣthira también iba al frente. Yudhiṣthira era seguido por sus hermanos. Kṛṣṇa estaba con Arjuna, el veloz arquero, Bhīma el poderoso y también Nakula y Sahadeva le seguían. Cabalgaron en los hermosos carros de guerra tirados por los mejores caballos adornados con oro. También estaba ahí presente mi maestro espiritual Vyāsa y el sabio Dhaumya, quien siguió a los Pāṇḍavas aún en sus días más oscuros. Todos los sabios como Parvata Muni, Narada, Dhaymya, Vyāsa la encarnación de Dios, Brihadasva, Bharadvaja y Paraśurāma y sus discípulos, Vasiṣṭha, Indrapramada, Trita, Gritsamada, Asita, Kakshivan, Gautama, Atri, Kausika y Sudarsana estaban presentes, Y muchos más como Sukadeva Goswami y otras almas purificadas llegaron ahí con grandes personalidades como Vidura para presenciar la partida de Bhiṣma.
Suta continuó: “El Señor Kṛṣṇa, Dios mismo, estaba sentado en el carro dorado de Arjuna.
Con todos los familiares y seguidores formaban una larga comitiva. Había poetas y glorificadores y brahmanes expertos en el canto de los himnos Védicos. Encendían sacrificios de fuego en honor a Bhiṣma mientras se movían a través de los campos de Kurukṣetra. Y así acompañado, Yudhiṣthira se parecía a un segundo rey de los cielos. Tan pronto como llegaron al palacio en donde el hijo de Shantanu yacía aún en su cama de flechas como un dios caído del cielo.
Suta dijo, “Mi mentor Vyāsa, el hijo de Parashara, le ofreció reverencias al igual que lo hizo Narada, el sabio entre los dioses. Los reyes guerreros que sobrevivieron a la guerra también le dieron sus reverencias. Sólo por contemplar a Bhiṣma, los jefes de los descendientes del Rey Bharata, todas las grandes almas del universo, específicamente los rishis entre los semidioses, los brahmanes y los reyes, todos los situados en la cualidad de la bondad, se reunieron ahí. Bhiṣmadeva, con los ojos apenas abiertos murmuró un saludo a todos los ahí reunidos y cerró los ojos.
“Y por último el Rey Pāṇḍava Yudhiṣthira, junto con sus hermanos menores y el Señor Kṛṣṇa, se inclinaron ante él y Yudhiṣthira dijo, ‘Mi señor, perdóname por mi ausencia, pero he estado con la presión de cumplir con mis deberes reales en la ciudad de los elefantes. Tus ojos casi se han cerrado. ¿Me reconoces? Soy yo, Yudhiṣthira.’”
“’Hay muchos brahmanes presentes junto con grandes sabios como Narada y Vyāsa. El mismísimo Kṛṣṇa está aquí. Hemos venido junto con los guerreros ilesos y los ciudadanos de Kurujangala. Abre los ojos, mi señor, y míralos. Hemos preparado todo para tu partida a la hora indicada.’”
Suta dijo, “Tras la indicación del hijo de Kunti, el hijo del Ganges abrió los ojos. Vio a todos los Bharatas reunidos ahí, encabezados por Yudhiṣthira. El poderoso Bhiṣma de la barba como la nieve, tomó la fuerte mano de Yudhiṣthira y le indicó en una voz profunda como las nubes.”
Bhiṣma dijo, “Oh hijo de Kunti, veo que has venido a mí en la hora de mi muerte. No me has abandonado. Has traído a tus consejeros, encabezados por Vasudeva, quien no es otro que el mismísimo Señor Dios.
“’Mi hora ha llegado, el autor de los días de mil rayos, el santo Surya ha iniciado su curso hacia el norte. Las cincuenta y ocho noches que he estado tendido en este lecho, estirado por las puntas de los dardos, me han parecido como cien años. El mes de Magha ha llegado y pronto partiré de este mundo. Y ahora al momento de mi muerte deseo ver a mi Señor Kṛṣṇa, Vasudeva, la Suprema Personalidad de Dios, Bhagavan’”
Suta dijo, “Y Kṛṣṇa había descendido de su carro y estaba ahora ante Bhiṣmadeva. A través de sus ojos medio cerrados, Bhiṣma se dirigió a Él, dijo. “Oh santo, O dios de todos los dioses, Oh tú quién eres adorado por todas las deidades y asuras, Oh tú que cubres los tres mundos con tres pasos, ofrezco ante ti mis reverencias.
Oh portador de la caracola, el chakra y el mazo: Eres Vasudeva de cuerpo dorado, el Purusha primogénito, el creador de todo. Oh tú de porciones vastas.
Tú eres el Paramatma Supremo. Oh tú de los ojos de loto, rescátame. O ser más elevado de todos, dame permiso Oh Kṛṣṇa de abandonar este mundo. Los hijos de Paṇḍu siempre estuvieron protegidos por ti. Tú eres el único refugio de todos nosotros. Le dije a Duryodhana que en donde quiera que esté Kṛṣṇa, hay rectitud, y en donde hay rectitud está la victoria. Kṛṣṇa es el amo de todos los místicos y en donde quiera que está Kṛṣṇa, el amo de todos los místicos acompañado de Arjuna el arquero supremo ahí estará la victoria. Todo esto dije al perverso Duryodhana, pero no puede detener su deseo de batalla.
Y ahora por voluntad de Kṛṣṇa, quien es el mismísimo Dios, hay paz. Es hora de que un viejo guerrero se vaya del mundo. Se tú, Oh Kṛṣṇa, quien me conceda abandonar el molde de este cuerpo mortal y alcanzar el final más elevado.
Suta Goswami dijo, “Los hijos de Paṇḍu, se sentaron cerca silenciosos, sobrecogidos de afecto hacia su abuelo agonizante. Al ver esto, Bhiṣmadeva los congració sentidamente. Había lágrimas extáticas en sus ojos, pues estaba sobrecogido de amor y afecto.
“Bhiṣmadeva” “’ Qué terribles sufrimientos e injusticias han tenido que sufrir ustedes buenas almas por ser los hijos del dharma. Es un milagro que hayan sobrevivido a pruebas tan terribles, y sin embargo estén protegidos por los brahmanes, por Kṛṣṇa, quien es el propio Dios. Y por sus principios del dharma incluso frente al rostro de peligros indescriptibles.
Kunti enviudó tras la muerte prematura del rey Paṇḍu. Se convirtió en viuda con muchos hijos, y sufrió grandemente su ausencia. Y cuando crecieron ella padeció muchas cosas también a causa de las penurias por las que ustedes pasaron. Todo esto debido al tiempo inevitable, que controla todo lo que se mueve, tal como las nubes son movidas por el viento.
Qué sorprendente es la influencia del tiempo ineludible. Es irreversible- de otro modo ¿cómo puede haber reveses ante la presencia del Rey Yudhiṣthira, el hijo del semidios que controla la religiosidad; de Bhīma, el gran luchador del mazo; de Arjuna el gran arquero con su poderoso arco Gandiva; y por encima de todos ellos, el Señor Kṛṣṇa, el bien queriente de los Pāṇḍavas?”
Pero, Oh Rey, ¿Quién puede entender los caminos de Dios? Nadie puede saber el plan del Señor Kṛṣṇa. Hasta grandes filósofos inquieren su propósito y son confundidos.
Oh Yudhiṣthira: el mejor de los hijos de Bharata: Todas estas calamidades son parte del plan del Señor. Su diseño está por encima de nuestro poder de entendimiento, sólo tenemos que seguirlo. Ahora eres el Rey de Hastinapura e India, ha llegado el momento de transformar la espada en arado, de renunciar a la guerra y asumir la causa de la paz. Ahora, rey mío, a pesar de las vicisitudes que han enfrentado tus hermanos, tus batallas han terminado. Haz de reinar en paz y proteger a tus ciudadanos.”
Kṛṣṇa que está aquí ante nosotros no es otro que el mismísimo Dios, Narayana, el Purusha supremo. Ha caminado junto con los descendientes del Rey Vrishni como si fuera uno de nosotros. Confundidos por su poder mágico, hemos errado en entender su naturaleza verdadera. Con su energía creada por Él mismo. Sin embargo aunque es el propio Dios, ha venido junto a mí a causa de su misericordia a la hora de mi muerte, porque le he dedicado a él mi vida con servicio inquebrantable.
El Señor Kṛṣṇa, Dios mismo, aparece en la mente de quienes se dedican a sí mismos a través de la devoción y la meditación. Por ello libera a sus siervos de las cadenas del karma en el momento de abandonar su cuerpo mortal. Así que yo oro, “Pueda mi Señor, quien tiene cuatro brazos y cuyo hermoso rostro decorado, con ojos tan rojos como el sol naciente, y que está sonriendo, amablemente esperar al momento en que deseche este cuerpo material. Es hora de echar fuera el aliento vital. Por tu misericordia, ha llegado el momento de dejar este cuerpo material. Busca la verdad. La verdad es el poder más elevado. Vive con personas santas  de conducta recta. Mantén la fe en aquellos que se abstienen del comportamiento cruel y las palabras ásperas.”
Suta Goswami dijo: entonces el hombre que hablara de diferentes temas con miles de significados y quien peleara en mil batallas y protegiera a miles de hombres, dejó de hablar y, estando totalmente libre de ataduras, retiró su mente de todos los asuntos y fijó sus ojos bien abiertos en la Personalidad de Dios original, Sri Kṛṣṇa, que estaba ante él, de cuatro brazos, vestido con ropa amarilla brillante. A través de la meditación pura, con la vista en el Señor Sri Kṛṣṇa, fue de inmediato liberado de todo desafortunado vestigio material y de todo dolor causado por las heridas de las flechas. Así, todas las actividades externas de sus sentidos se detuvieron al unísono, y él mientras abandonaba su cuerpo material oraba trascendentalmente al controlador de todos los seres vivientes.”
Bhiṣma, el hijo de Shantanu, detuvo su aliento vital sucesivamente en las partes de su cuerpo que indica el Yoga. El aliento vital de un alma elevada, es restringido debidamente, entonces se levantó. El aliento vital, al ser restringido por el poder yóguico atravesó la corona de su cabeza y procedió a elevarse llevando su alma a través de los planos celestiales. Timbales del cielo sonaron mientras flores llovieron desde el cielo. Seres perfectos, yoguis, místicos, santos y rishis se llenaron de deleite. Cuando miraron hacia el cielo vieron que los alientos vitales de Bhiṣma penetraban el firmamento como si fuera un meteoro encendido al elevarse más y más hasta desaparecer de la vista.
Con esto, los Pāṇḍavas y Vidura tomaron madera suficiente y de varias clases de fragancia y madera de sándalo y prepararon la pira funeraria. Las grandes almas ahí reunidas se quedaron como testigos. Por último Yudhiṣthira y Vidura envolvieron el cuerpo de Bhiṣma atravesado de flechas con ropajes de seda y guirnaldas de flores. Se llevó a cabo el sacrificio funerario. Mientras las llamas crecían y el aroma de humo del aloe negro y de madera se elevaba hacia los cielos, los que quedaban de los Kurus junto con Dhritarasthra observaban. 









Evita el habla cruel

La Sabiduría de Bhiṣma: Evita el habla cruel

नारायणं नमस्कृत्य नरं चैव नरोत्तमम्
 देवीं सरस्वतीं चैव ततो जयम् उदीरयेत्
महाभरत
Mahābharata
Una versión de
Michael Dolan, B.V. Mahāyogi




Para entonces muchos grandes santos y rishis se habían reunido en el sitio en donde el general anciano disertaba acerca de las causas de la guerra de Kurukṣetra. Ahí estaban Dhaumya y Narada y otros junto con los  Pāṇḍavas y Yudhiṣthira.
Bhiṣma tosió sangre. Miró hacia Yudhiṣthira y le clavó la mirada.
“El deseo de Droṇa por venganza era insaciable. Puedo contarte la historia de su vida, pues fuimos amigos. Con el tiempo se convirtió en el favorito de la corte en Hastinapura. Era mi amigo, tu guru, el maestro de todos los Kurus. Pero su necesidad de venganza infundía sus enseñanzas, nos infectaba a todos. En parte la devastación de esta batalla fue obra suya. Tenía que vengarse de Drupada. Como guru militar de Hastinapura, sirvió como comandante de los Kauravas y llevó a muchos jóvenes ante la corte de Yamaraja. Me he cansado con esta plática acerca de la venganza. ¿No hemos visto suficiente de ella? Mira a tú alrededor. Te diría como conoció al gran Parashurama, pero mi tiempo se acorta. El sol se mueve hacia el norte. ¿No tienes otras preguntas?”
El sol de hecho se movía hacia el norte. La tierra se teñía de rojo con la sangre del gran comandante, el hijo del Ganges, quien había visto tanta batalla. Y sin embargo, aunque muchos guerreros estaban obsesionados con la venganza, Bhiṣma siempre había actuado partiendo del deber. El deber hacia su padre Shantanu le obligó a tomar un gran voto de renunciación que le diera nombre, Devarata. Por deber renunció a su reino y sirvió a sus hermanos. Y a pesar de su amor por los cinco hermanos Pāṇḍavas, encabezados por Yudhiṣthira, su deber hacia Dhritarasthra y Duryodhana lo llamó a pelear en el otro bando. Bhiṣma no sólo era un gran guerrero; su voto de renunciación le dio una profunda visión de la realidad divina, y su extensa vida le permitió hacerse sabio mientras que generaciones de guerreros entusiastas se unieron a las filas de los soldados de la corte del rey Yamaraja, señor de la muerte.
“Oh el mejor de los descendientes de Bharata,” dijo Yudhiṣthira. “Háblanos de sabiduría. No tengamos más pláticas de venganza. Las llanuras de Kurukṣetra se han manchado con la sangre de los héroes. Oh gigante entre los guerreros, antes de que partas de este mundo, háblanos de la verdad. ¿Y qué es mejor? El auto-control, la verdad, el perdón, o la sabiduría. Ciertamente el auto-control es una virtud, pero demasiada renunciación lo hace a uno de corazón duro. La verdad siempre es una virtud, pero lo es también la dulzura al hablar. Se nos ha dicho que hablemos con dulzura y evitemos el habla cruel. La verdad a veces es áspera. ¿Siempre es virtud el hablar con dulzura o es mejor el auto-control? ¿Y qué hay del perdón? Si perdonamos a nuestros enemigos, ellos podrían abusar injustamente. Si olvidamos la deshonestidad entonces las mentiras predominarán y prevalecerá la ignorancia. ¿Pueden coexistir la verdad y el perdón? ¿Y qué hay con la sabiduría? ¿Es sabiduría el alcanzar el equilibrio entre el auto control, la verdad, y el perdón? Oh ancestro, antes de partir de este mundo y mientras tengas la fuerza de compartir tu sabiduría, por favor ilumínanos.”
Y Bhiṣma sonrió. La plática de la rivalidad de Droṇa y Drupada le habían dejado un mal sabor de boca. Pero la curiosidad de Yudhiṣthira le devolvió la vida.
“Hijo mío,” comenzó, “Tú entre todos los guerreros me has mostrado paciencia al escuchar mi historia. Tu pregunta no es nueva, sino que ha sido pensada y discutida por generaciones.
Tu pregunta ha sido considerada por seres conocidos como sadhyas. Como mis hermanos, los Vasus con los que me reuniré cuando el sol se mueva más hacia el norte, los sadhyas son seres divinos. Esas almas, habiendo bebido el néctar divino llamado soma, practicaron una forma profunda de meditación ahora perdida para nosotros. Algunos los llaman dioses de los poderes elementales. Nacieron después de Aditi y vinieron en el linaje de la dinastía de la luna. Los Sadhyas eran una clase de gana-devatas o seres divinos conocidos como jnana-devas o dioses de sabiduría quienes habitaban en el mundo elevado de Bhuvar-loka, por encima de la esfera de los dioses. Sus ancestros lunares eran seres muy elevados. Eran llamados Manas, Mantri, Prana, Nara, Pana, Vinirbhaya, Naya, Dansa, Narayana, Vrisha, y Trabhu. No eran solamente intelectualmente elevados y profundamente filosóficos, sino que los sadhyas siempre estaban absortos en la meditación.”
Bhiṣma continuó, “Los sadhyas vagaban en la profundidad del bosque en busca de iluminación y descansaban a orillas del río sagrado. En ese entonces, vieron una luz brillante y se acercaron. Casualmente el divino no nacido había tomado la forma de un cisne dorado. Este cisne vagaba a través de los tres mundos, impartía iluminación a las almas sinceras y nobles.”
Cuando los sadhyas llegaron junto al cisne dorado, se acercaron, dijeron ‘Oh Cisne, podemos ver que eres un ser divino que llevas un mensaje trascendental. Queremos preguntarte acerca de la liberación del mundo material. Ya qué tú eres el propio símbolo de la iluminación, confiamos en que puedes contestar a nuestras preguntas. Hemos escuchado que eres tanto elocuente como sabio. Por ello, por favor acéptanos como tus discípulos y permítenos preguntarte.’
El cisne sonrió graciosamente y flotó sobre las aguas del río que no tenía corriente sino que estaba quieto como el cristal. El cisne escuchó.
“¿Cuál es la meta más elevada? Ciertamente tú eres un ser iluminado, Oh uno que pareces un cisne. ¿Qué le da placer a las almas que son como cisnes? ¿Cuál es la mejor manera de actuar? ¿Cuál la forma correcta de vida, o la vida apropiada? Por favor dinos cuál es el mejor modo de vivir, Oh ser divino en la forma de un cisne. ¿Y cómo puede uno alcanzar la liberación de las ataduras de este mundo material?”
El cisne se movió haciendo un círculo sobre las aguas quietas. Y con voz dorada el cisne dijo, “Oh ustedes hijos del néctar, han tomado el amrita inmortal de los dioses, se ha dicho que el auto-dominio, las penitencias, la verdad, el control de la mente constituyen la vida correcta. A través del perdón, se desatan los nudos de tu corazón. Hazte apacible tanto entre aguas tranquilas como entre turbulentas. No hieras a otros con violencia. Evita el discurso cruel. Nunca escuches la lectura de las escrituras de quien es de espíritu ruin. Las palabras pueden hacer tanto daño como las armas. Evita el habla que hiera a otros o les cause arder en miseria. Las palabras afiladas son como flechas que parten el corazón y queman la vitalidad. Un hombre erudito ha de evitar apuntar con palabras afiladas hacia otros. Un hombre sabio, atravesado por tales palabras, adopta la paz y no da lugar a la ira. Quien cede a la ira pierde todo su mérito. Un alma justa, que está llena de gozo y liberada de malicia, subyuga la ira y evita hablar mal de otros.”