Avatar vs Apoteosis
Un buen sitio para empezar a entender la
dicotomía entre avatar y apoteosis es la propia vida de Jesús. Al examinar al
Jesús histórico hemos llegado a un mejor entendimiento de Cristo. Tenemos una
mejor idea de cómo se desenvolvió la historia de Jesús. ¿Cómo se desarrolló la
historia de Jesús desde predicador y
profeta hacia la leyenda, de héroe místico de una doctrina religiosa? ¿Es adoptado como hijo de Dios a través de la
apoteosis? ¿O era desde un principio divino; descendiente de los cielos, en
otras palabras, un avatār?
Análisis Textual
De acuerdo con un análisis textual, los
estudiosos han determinado que la sinopsis de los Evangelios es fiable. El
tiempo entre el Jesús histórico y la biografía sinóptica temprana es de entre
aproximadamente 40 y 50 años. La mayoría de los estudiosos sostienen que el
Evangelio de Marcos no es posterior al 70 DC. Mientras que contienen muy poco
material histórico, las cartas del apóstol Pable extienden las enseñanzas de
Cristo y se supone aparecieron cerca de 20 años después de la crucifixión. Sabemos que los libros atribuidos a Mateo,
Marcos, y Lucas no fueron escritos por los propios apóstoles. Fueron escritos
por posteriores seguidores como una colección de historias mantenida por
tradición oral. Como tales, apenas y son fiables como fuente histórica. Y el
evangelio se Juan se inclina fuertemente hacia la teología cristiana, y sin
duda, fue escrito en fecha posterior.
Además hay muchas discrepancias entre los
distintos Evangelios. Dejando atrás por el momento la cuestión de la veracidad
histórica de estas cuentas, es posible reconstruir una visión más o menos
objetiva del Jesús histórico basado en la evidencia interna de la sinopsis del
Evangelio y el análisis textual. En su libro, “Zealot: la vida y los tiempos de
Jesús de Nazaret” El erudito bíblico Resa Azlan señala que los evangelios son
las más tempranas y mejores fuentes accesibles a nosotros acerca de la vida del
Nazareno:
“…Las herramientas metodológicas para
determinar la exactitud histórica de cualquier pasaje de los Evangelios ha
estado en vigor cerca de 2 siglos. Por ejemplo, existe un amplio consenso entre
los estudiosos acerca del pasaje (dice, acerca del Evangelio de marcos) es más
fiable que el último (dice, acerca del Evangelio de Juan). Si el pasaje aparece
en los cuatro Evangelios canonizados- un fenómeno conocido como
“certificaciones múltiples” – será, también, más probable que sea
históricamente correcto. Lo mismo es cierto acerca de los pasajes aversivos que
parecen contradecir la doctrina básica de la iglesia. Por ejemplo, aquellos
pasajes en los que Jesús enfatiza la exclusividad en lugar de la universalidad
de este mensaje son ampliamente reconocidos como fiables históricamente porque
confrontan con el énfasis de los inicios de la iglesia acerca de la
universalidad del Cristianismo. Hay muchas más palabras que han sido adoptadas
por los estudiosos para ayudar a colocar el Evangelio en su contexto histórico,
pero para ponerlo del modo más simple: esos pasajes que coinciden con lo que
conocemos acerca del entorno político, social y religioso del SI de palestina
son generalmente aceptados como históricos, mientras que los que no lo hacen,
son rechazados. A pesar de que es casi anónimamente aceptado, con excepción de los Hechos de Lucas, los
Evangelios no fueron escritos por las personas nombradas, para facilitar y por el bien de la claridad,
continuaré refiriéndome a los evangelios escritos por los nombres por los que
se los conocemos y reconocemos”.
¿Leyenda?
Por otra parte, puede ser que la versión de
los Evangelios sea una mera leyenda. Tal vez la historia de Cristo es
totalmente mitológica. Ciertamente incorpora muchos elementos mitológicos como
el milagro de los peces y de los panes, la resurrección de Lázaro de la muerte,
la tentación del diablo en el desierto, y la propia resurrección de Cristo.
Pero antes de lidiar con los aspectos
míticos y legendarios de la historia de Cristo, y ponerlos en contexto, quiero
entender más acerca de quién era Jesús. Lo que pensaba, y la motivación de su
ministerio. Sus seguidores, incluso en los primeros días de la iglesia,
insistían en el hecho trascendental de su resurrección. De muchas maneras su muerte
y resurrección se hicieron más importantes simbólicamente que su vida. Pero por
el momento, quiero considerar la vida de Jesús y el cómo fue exaltado en la
imaginación de las generaciones de los cristianos. Y creo que podemos tener una idea más convincente de la
biografía de Jesús pasando a través de la sinopsis de los Evangelios, en un
intento de comprender al menos lo que creían sus primeros seguidores acerca de
su vida.
Los Evangelios Sinópticos.
Y sin embargo, aún después de desvestirla
de la hipérbola obvia y los eventos sobrenaturales la historia de Cristo, un
estudio de los Evangelios Sinópticos en el canon de la Biblia aceptada revela
matices en la interpretación apoteosis versus avatar de la divinidad de Cristo.
El evangelio de Marcos, por ejemplo,
considera a Cristo como uno que fue exaltado a través del sacrificio. Da un
retrato más humano de Jesús. Su momento de duda en el Huerto de Getsemaní, en
donde le pide a Dios en medio de la angustia “¿Por qué me has abandonado?”
parece definir a Jesús como humano. Al sacrificarse a sí mismo por los pecados
del mundo, se exalta. Su compasión y sacrificio incluso de frente a su propia
duda en el sufrimiento son actos divinos que lo elevan al nivel de los dioses. Si Jesús es humano ante su crucifixión, su
sacrificio lo ha elevado hacia los cielos. La prueba de esto, para Marcos al
igual que para los primeros cristianos, se halla en su resurrección.
Los Evangelios de Juan van más allá. Juan
define a Jesús como avatar o uno que desciende desde lo alto. Define a Jesús
con el logos o palabra de Dios:
“En el principio estaba la Palabra, y la
Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. Él estaba con Dios en el
principio. Para él todas las cosas fueron hechas; sin él nada sería de lo que
ha sido hecho. En él había vida, y esa vida era la luz de la humanidad. La luz
brillaba en la oscuridad, en la oscuridad no la ha derrotado. Hubo un hombre
enviado por Dios: se llamaba Juan. Vino como testigo para dar testimonio acerca
de la luz, para que a través suyo todos pudieran creer. Él mismo no era la luz;
vino únicamente como testigo de la luz. La luz verdadera que ilumina a todos
estaba llegando al mundo. Él estaba en el mundo, y a pesar de que el mundo fue
hecho a través suyo el mundo no le reconoció. Vino hacia los que eran suyos
pero los suyos no le recibieron. Sin embargo a todos los que le recibieron, a
aquellos que creyeron en su nombre, les dio el derecho de hacerse hijos de
Dios- niños nacidos en descendencia natural, no por decisión humana o por
decisión del esposo, sino nacidos de Dios. La palabra se hizo carne y habitó
entre nosotros. Hemos visto su gloria, la gloria del único hijo, quien vino del
padre, lleno de gracia y verdad. (Juan dio testimonio de él. Clamó diciendo,
“Este es de quien hablo cuando digo, “el que viene atrás de mi me superará
porque ha sido antes que yo”) de su plenitud hemos recibido todos la gracia por
sobre la gracia que ya se había dado. Porque la ley fue otorgada a través de Moisés;
la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. Nadie ha visto jamás a
Dios, sino su único hijo, quien él mismo es un dios y su cercana relación con
el padre, se ha dado a conocer”.
Aquí, al comienzo de su Evangelio Juan
identifica a Jesús como avatar. Él es uno con la palabra de Dios. Estaba con
Dios al principio. Dice, “la verdadera luz ha llegado al mundo”, su significado
es claro: Jesús es la luz verdadera. La palabra de Dios, la luz de Dios se hizo
carne con el fin de que su gracia y verdad pudieran llegar a través de
Jesucristo.
Avatāra es una palabra sánscrita. Un
Avatāra es una manifestación, corporificación, o encarnación de Dios o de una
deidad importante que toma la carne por una razón específica generalmente para
restaurar los principios religiosos.
El Concepto de Avatāra
यदा यदा हि धर्मस्य ग्लानिर् भवति भारत अभ्युत्थानम् अधर्मस्य तदात्मनम् सृजम्य् अहम् (yadā yadā hi dharmasya glānir bhavati bhārata
abhyutthānam adharmasya tadātmanam sṛjamy aham) B.G. 4.7
Siempre y dondequiera que declina la
práctica religiosa, Oh descendiente de Bharata, y hay un aumento predominante
de la irreligión, en ese momento, desciendo personalmente. परित्रणाय साधुनम् विनाशाय च दुष्कृताम् धर्म-संस्थापनर्थाय सम्भवामि युगे युगे (paritrāṇāya
sādhūnām vināśāya ca duṣkṛtām dharma- saṃsthāpanarthāya sambhavāmi yuge yuge)
B.G 8
“Para liberar a los piadosos y aniquilar a
los malvados, y para restablecer los principios de la religión, Yo aparezco
milenio tras milenio”.
El Evangelio de Juan
La versión del Evangelio de Juan define
claramente a Cristo como un Avatāra. Él es la palabra sagrada de Dios hecha
carne, que ha descendido hacia este mundo para restablecer los principios de la
religión, tal como fue profetizado por Kṛṣṇa en el Bhagavad-Gita. Y la teología
de John conlleva mucho peso entre las distintas escuelas del Cristianismo que
se basan en su Evangelio. Aún así, Marcos se aventura al punto de que Jesús
trasciende a través de la fuerza de su sacrificio. Según Juan, la compasión de
dios desciende en forma de Jesús, quien es la misericordia encarnada, nacido de
una virgen. Comienza con que la Palabra estaba “con el Padre”, y termina con el
“A la mano derecha del Padre”.
Puede ser útil en este punto considerar lo
que dijo Jesús de sí mismo. ¿Se refirió a sí mismo como una divinidad? ¿Les
enseñó a sus seguidores que él era Dios? ¿Quién era Jesús?
A pesar de la versión que se encuentra en
el Evangelio de Juan, que no forma parte de los “evangelios sinópticos” y que
es, admitido en una fecha posterior, muchos de los primeros cristianos que
escribieron los evangelios apócrifos consideraban a Jesús como un profeta del
apocalíptico prediciendo el fin del mundo. Ellos sentían que la intervención de
Dios derrocaría a las fuerzas del mal representadas por los romanos déspotas y
ujieres en el Reino de Dios a través del Día del Juicio Final. El Día del Juicio sería presidido por el
“Hijo del hombre”. Pero cuando Jesús se refiere al “Hijo del Hombre”, lo hace
en tercera persona. Sólo en Juan se refiere a sí mismo como al “Hijo del
Hombre”, y hemos descontado a Juan como poco fiable históricamente.
¿Quién dijo Jesús que era él?
Jesús no se representó a sí mismo como el
propio Dios. Hablaba del “Dios Padre”, o “Mi Padre en el Cielo” pero no se
equiparaba a sí mismo con el padre. La
doctrina de la trinidad que habla de que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo
son Uno llegó mucho más tarde. Si Jesús no se presenta como un ser divino, un
ángel, o un dios, ¿qué cambió la perspectiva histórica? Tal vez la creencia en
su resurrección. De acuerdo con las historias bíblicas los discípulos insistieron
que tras su crucifixión y entierro Jesús resucitó. De hecho sin esta creencia
de la resurrección de Jesús de entre los muertos, muy pocos hubieran aceptado
su divinidad. Pero la resurrección de Jesús es un argumento para la apoteosis.
Un avatāra que desciende desde los cielos no puede ser asesinado. Ni necesita
entierro. La divinidad del avatāra es vista en su descenso, no en su ascenso .
Si la resurrección es el aspecto singular más importante de la creencia en Cristo, entonces se verá
que la versión de apoteosis de marcos golpea la versión de Juan de avatāra.
La Iglesia Primitiva
El Segundo o tercer siglo continúa, puntos
de vista acerca de la naturaleza de la divinidad de Cristo continúan
evolucionando. Al final de siglo cuarto, el Emperador Constantino codifica el
Cristianismo en el Consejo de Nicea en donde ciertas doctrinas, como la
reencarnación, son rechazadas y otras como la resurrección son incorporadas
como doctrina sagrada.
Aparte de usar el Evangelio para la
comprensión de la historia de Cristo, un estudio de la iglesia primitiva y su
culminación en el Consejo de Nicea nos ofrece una visión de la deificación de
Cristo. ¿Cómo fue que su posición evolucionó de predicador callejero a profeta
apocalíptico, santo y mártir, a Mesías y a hijo de Dios, a ser el mismísimo
Dios? El Consejo de Nicea rechazó y anatemizó lo que llegó a conocerse como
herejías mientras codificaba la doctrina y el dogma sagrado.
Recordemos también, que el concepto de Dios
también estaba evolucionando. Los romanos vivían en un mundo panteísta. Tenían
dioses para el sol, el viento, la lluvia y la guerra. Apolo, Júpiter, Juno,
Marte, Venus y Minerva eran los cielos de las alturas del Monte Olimpo. Pero el
panteísmo dio lugar al Henoteísmo, en donde un dios en particular asciende
sobre los demás. Hacia el Monoteísmo en donde no hay dioses sino Dios, como en
el modelo hebreo.
La Iglesia de Jesús
¿Cómo fue que Occidente llegó a aceptar el
monoteísmo como principio rector de la civilización? Y ¿cómo fue que Jesucristo
tomó el sitio del Dios único y ocupó su trono?
Estas no son preguntas fáciles y están más
allá del alcance de este blog. Pero antes de pasar a considerar la decadencia
de nuestra civilización, creo que es importante reflexionar en cómo llegamos
ahí. Y el monoteísmo es frecuentemente citado como uno de los aspectos más
importantes de la civilización moderna.
Un aspecto importante de las enseñanzas de
Jesucristo que ningún estudio del Jesús histórico revela es su interesante
profecía apocalíptica. Este extenso artículo es llamado “el fin del mundo tal
cual lo conocemos”. Estoy interesado en el declive de las civilizaciones. El
Cristianismo está tan en el centro de nuestra propia civilización que lo estoy
mirando cercanamente. Pero parece que el propio Jesucristo estaba muy
interesado en el declive de su propia civilización. En el fin del mundo.
Haciendo a un lado las cuestiones
teológicas acerca de la divinidad del Cristo resucitad de Juan. Veamos
rápidamente hacia la vida y enseñanzas de Jesús de Nazaret, ya que se
registraron en los Evangelios Sinópticos. Mateo, Marcos y Lucas son conocidos
como los Evangelios sinópticos pues entre ellos se puede descubrir un resumen
de la vida de Jesús.
Sinopsis de la vida de Jesús.
Conocemos la historia de los tres reyes
magos y la estrella que profetizó el nacimiento del Mesías. Conocemos la
historia del nacimiento virginal.
Pero dejando de lado las cuestiones del
nacimiento divino por un momento, la historia de la vida de Jesús de acuerdo
con los Evangelios sigue una senda simple. El principio de su historia parece
claro. Todos los tres Evangelios sinópticos registran que Jesús nació en
circunstancias humildes como el hijo de un carpintero de Belén, en una pequeña
aldea no lejos de Nazaret de Galilea. De joven, Jesús seguía a Juan el
bautista, un profeta apocalíptico.
Juan el bautista predicaba que se acercaba
el fin del mundo, cuando el “hijo del hombre” juzgue a los malhechores,
establecerá un reino nuevo con nuevas reglas. Eso se ha documentado
aceptablemente. La parte central de la historia es complicada. Hay muchas
preguntas y contradicciones acerca del mensaje de Jesús durante su ministerio,
pero el fin de su historia coincide en las distintas versiones: tras ser
traicionado por Judas, Jesús es acusado de sedición contra el estado. Es
conducido ante Poncio Pilatos quien lo condena a muerte por crucifixión tras un
juicio sumario. Sabemos que la crucifixión estaba reservada para los enemigos
del estado y que una pancarta sobre la cruz proclamaba INRI, Jesús de Nazaret,
Rey de los Judíos. La acusación contra él era que se había autoproclamado como
rey de los Judíos en contra tanto de las autoridades del Sanedrín judío como el
emperador romano. Aunque técnicamente hablando, cuando fue desafiado en el tema
de los tributos e impuestos Jesús respondió, “dar al César lo que es del
César”, al mismo tiempo, la idea de que Jesús era el Mesías, o el rey del nuevo
reino que sería proclamada después del fin del mundo circulaba entre sus seguidores, dando crédito
a la acusación.
Sabemos que tras la crucifixión de Jesús,
sus seguidores sostuvieron que se levantó de la muerte. Ellos pensaban que el
fin del mundo llegaría pronto y que Jesús gobernaría sobre el nuevo reino.
Esto parecen ser los hechos básicos de la
historia de Jesús. La visión apocalíptica de los primeros cristianos es bien
conocida, Pero ya que el fin del mundo aún no llega, incluso después de 2000
años de la venida de Cristo, esas doctrinas han sido olvidadas ampliamente par
la nueva teología basada en el Evangelio de Juan y la divinidad de Jesús: Él
era el mismísimo dios, descendió para salvar a la gente del mundo de sus
pecados. La nueva doctrina comenzó a restar importancia a la enseñanza. El
mensaje y el ministerio de Cristo, especialmente su énfasis en escenarios del
fin del mundo a favor de la idea de que creyendo en Jesús y a través de orarle
a él uno obtendrá la salvación. La ascensión de la versión de Juan tomó siglos
para desarrollarse por completo. Pro el predicador histórico de Nazaret perdió
sus características étnicas. Ya no era de piel oscura, un judío de nariz larga
de un pueblo perdido en el desierto. Se convirtió en un hombre alto, de piel
clara, ojos azules y hermoso halo. Se convirtió en “El Cristo” o el “Ungido”,
“Mesías”, y finalmente en el mismísimo Dios, el “Rey del Cielo y de la Tierra”.
Desplazamiento Teológico
Y como este desplazamiento teológico tuvo
lugar en el transcurso de los años, hubo una lucha entre sus seguidores.
Evangelios y reportes tratando a Jesús como hombre o profeta fueron
descartados, perdidos, prohibidos y censurados. El Concilio de Nicea rechazó
una serie de versiones históricas que no empataban con la doctrina oficial. Los
evangelios gnósticos se convirtieron en “libros perdidos”, al igual que los
evangelios coptos de los egipcios con su versión peculiar acerca de la vida de
Cristo. Las enseñanzas de Jesús ya no
eran tan importantes como su avatāra. Se hizo menos hincapié en sus mensaje y se
le dio más valor a la salvación apelando a su divinidad. De esta manera, las
enseñanzas de Jesús se perdieron. ¿Era un soldado de Dios que arremetió contra
los cambistas en el templo y quien llamó a la guerra santa? ¿O era un hombre de
paz quien bendecía a los humildes y mansos? ¿Era un santo vegetariano que evitó
la violencia y masacre? ¿Un yogui que había visitado India en sus años
perdidos? ¿O un fanático agitador que abogaba por el derrocamiento de un
régimen opresor con el uso de la teología de la liberación?
Las Enseñanzas de Jesús y paralelismo con
el Budismo
Escribimos sobre el ascenso y caída del
budismo en India en un texto anterior. La apoteosis de Jesús paralela a la de
Buda en formas importante. El Buda empieza como un buscador sincero quien
alcanza la iluminación y enseña sus realizaciones un pequeño grupo de
discípulos. Más tarde la leyenda lo deifica y clama que nació de una virgen.
Incluso hoy, la gente adora las estatuas de oro del Buda y le ora por
bendiciones.
Jesús empezó como un maestro quien sintió
tener una revelación importante que hacer acerca del fin del mundo y la llegada
del reino de los cielos. Hoy es adorado por la gente que hace peregrinaciones
de rodillas a las iglesias llenas de cruces de oro. Del mismo modo en que se
fundió en oro la imagen de Buda, la crucifixión de Jesús que representa tanto
sufrimiento ha sido lanzada en oro para ser adorada por millones.
Mi madre solía reflexionar irónicamente,
“¿Si Jesús fuera ejecutado hoy en día usarían todos pequeñas sillas eléctricas
de oro alrededor de sus cuellos?”.
La doctrina de Avatar de Juan obliga a los
cristianos a adorarle como Dios. Pero ¿qué hay de las enseñanzas de Jesús?
Otra forma de entender al Jesús histórico
es a través de sus enseñanzas. Pero ya que hay tantos Evangelios en donde son
predicados diferentes sermones, y puesto que Jesús a menudo predicaba en
parábolas, es a veces difícil entender la esencia de su mensaje.
Frecuentemente esto es un problema cuando
un gran santo, un maestro, o un profeta abandona este mundo. Sus discípulos
crean cismas y peleas acerca del significado de sus palabras, al analizar cada
expresión que ha enseñado el maestro. Los sermones del maestro parecen
contradecir lo que se ha escrito en sus libros y cartas. Y sus instrucciones
personales con frecuencia lo muestran más liberal o conservador al interpretar
lo que ha escrito o dicho. ¿Cómo entender la enseñanza verdadera? Supongo que
esto es lo que quiere decirse con cultivar una “relación personal con Cristo”.
Al final, todos tienen su propia versión de Cristo. En África le ven como un
hombre negro. En Noruega es rubio. En China, Jesucristo se muestra como un
hombre oriental con ojos almendrados. En México es moreno. Tal vez esto sea
testimonio de su atractivo universal.
Aparte de la idea de aceptar a Jesús como
Dios y orar a él por bendiciones, la cuestión de sus enseñanzas siempre ha
tenido más interés para mí.
El culto a Dios en las iglesias parece
estar lleno de hipocresía. En México una mayoría de la población cree en la
versión católica de Jesús. Las iglesias siempre están llenas. Yo vivo y escribo
a 100 metros de una encantadora iglesia en la que suenan las campanas dando la
hora. Multitudes acuden a misa para obtener el perdón de sus pecados. Y sin
embargo, México es un país violento, en donde capos de la droga ejecutan a
personas con impunidad. Un famoso narcotraficante y regidor de varios carteles
de la droga, Beltrán Leyva, fue rodeado de federales y arrestado a otros cien
metros de la iglesia, tomaba pescado los viernes después de recibir la
comunión. Chapo Guzmán adora a Jesús. ¿De qué lado está Dios? Es extraño que
los curas prediquen desde el púlpito en contra de la violencia, el asesinato, y
las drogas. Algunas de las cruces de oro han sido llevadas y pagadas con dinero
de la droga por narcos que buscan expiar sus pecados. Pero ¿qué tiene esto que
ver con las enseñanzas del propio Cristo?
Irónicamente, hay muchas similitudes entre
las ideas de Buda y las enseñanzas de Cristo, aunque esto es apenas señalado
por cristianos o budistas. “La imitación de Cristo”, de Tomás de Kempis ofrece
muchos principios para la práctica diaria basados en las enseñanzas de Cristo.
Estos principios paralelan los ocho principios de Buda. Por ejemplo. Aquí está
el Buda de Dhammapada hablando acerca de la vanidad.
“Los tontos siguen tras la vanidad, son
ignorantes y descuidados. El prudente mantiene la consciencia como su mayor
tesoro. No sigan tras la vanidad, ni tras los placeres sensuales ni la
lujuria”.
Aquí está Tomás de Kempis hablando acerca
de la vanidad:
“¿Qué bien les hace hablar sabiamente
acerca de la Trinidad si, carentes de humildad disgustan a la Trinidad? De
hecho, no es el aprendizaje lo que hace al hombre santo y justo, sino la vida
virtuosa lo hace placentero a Dios. Prefiero sentir la contrición que saber el
cómo definirla. Pues en qué nos beneficia conocer toda la Biblia de memoria y
los principios de todos los filósofos, si vivimos sin la gracia y sin el amor
de Dios. Vanidad de vanidades y todo es vanidad, excepto el amar a Dios y sólo
a Él servirlo.
Esta es la mayor sabiduría. Busca el reino
del cielo a través de contemplar el mundo. Es vanidad, por lo tanto el buscar y
confiar en las riquezas que perecen. Es también vanidad buscar la lujuria del
cuerpo y desear cosas por las que luego vendrán severos castigos. Es vanidad
desear una larga vida y preocuparse tan poco acerca de una vida bien utilizada.
Es vanidad el estar preocupados del presente solamente y el no hacer
provisiones para las cosas que vendrán. Es vanidad lo que pasa rápido y no ver
hacia adelante en donde reside la alegría eterna.
A menudo recuerdo el proverbio: “El ojo no
se satisface con ver ni el oído se llena con escuchar”. Intenta por otra parte,
dar vuelta a tu corazón desde el amor por las cosas visibles y dirígete hacia
las cosas invisibles. Pues quienes siguen sus propias pasiones perversas
manchan su conciencia y pierden la gracia de Dios”.
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