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Friday, April 24, 2015

La Promesa de Bhiṣma

El Juramento de Bhiṣma
Cruzando el Rio Ganges
Bhiṣma dijo, “Un día, antes de mi regreso, mi padre el gran rey Shantanu tuvo que cruzar el río. Esperó por el transporte, estaba sobrecogido por una fragancia encantadora. El agua estaba en calma aquella mañana. Una suave niebla inundaba la rivera. A través de la neblina vio la barca.
“Con la figura de una chica. Cuyo perfume cautivaba. Se acercó alejándose de la niebla. Él nunca había sido testigo de semejante belleza. Satyavati levantó sus ojos de loto de los remos y sonrió. Mi padre estaba embelesado, su deseo le condenaba.

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Shantanu y Satyavati

“Y fue entonces que mi padre, sin hijos y abandonado, y quien había conquistado grandes tierras más allá de su propio reino, conoció y se enamoró de la bella Satyavati. Mientras cruzaba el río quedó hondamente fascinado y perdió la razón ante los encantos del amor. Por supuesto, mi padre no estaba completamente sin hijos. Pero en su soledad, Satyavati brilló como una luna de Abril. Su corazón estaba perdido.
“Y como he dicho, mi padre se enamoró un tiempo después de que yo regresara con mi madre del ashram de Paraśurāma, el terrible sabio entre los guerreros, o guerrero entre los sabios. Yo iba armado con armas poderosas de Shiva y familiarizado con empuñar espadas, arco y hacha.
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Ganga devi y Bhishma
“Y había así regresado a la vida real de un príncipe. Esperaba gobernar algún día, tal como mi padre antes que yo. Había sido entrenado para gobernar. Entendía los Vedas y las Leyes de Manu. Paraśurāma me enseño la importancia del respeto hacia los brahmanes. Conocía el valor de la paz y el poder de la guerra. Mi educación se había completado. Mi padre había intentado tener un heredero, pues aunque el Ganges le diera ocho hijos, siete habían regresado a los cielos.

Satyavati
“Era el único adecuado para gobernar. Pero tenía una maldición. Y mi maldición aún no había concluido. Había nacido para gobernar: pero el gobierno no sería el mío. Yo sería pasado por alto por mis hermanos aún no nacidos. Mi padre hacía tiempo sobrepasó la edad apropiada en la corte para tomar esposa y sin embargo en su locura, se enamoró de la encantadora Satyavati. Había encontrado a una joven doncella en las orillas del río y estaba determinado a poseerla.
“Las noticias me sorprendieron. Había creído que sería su heredero, para gobernar las Indias según las antiguas leyes de Manu. Pero no sería así.

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"Que dices, papá?"

“Hijo,” dijo el rey, “necesito tu ayuda.”
“Y ¿quién era yo para rehusarme? Escuché del propio Paraśurāma acerca de la importancia de la obediencia. Paraśurāma, quien decapitara a su propia madre obedeciendo la ley de su padre. Aunque su amor por la doncella fuera una locura, ¿quién soy yo para retar a mi padre?”
Y entonces, me pidió llevar un mensaje al río. Me envió a pedirle al viejo y ladino pescador la mano de Satyavati. Y así, me encontré con su padre. Llevé tesoros en oro y plata, y regalos de seda e incienso. Me ofreció una bebida fresca y una alfombra de asiento. Hablé con dulces palabras, en el lenguaje cultivado de las cortes. Le dije al anciano que venía en nombre de mi padre Shantanu, Señor del reino, a pedir la mano de su hija.

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El Rio Ganges, Hoy

“¿Shantanu?” preguntó, acariciando su barba con sus ásperos dedos. “Si, he escuchado el nombre. Haz de saber que mi hija tiene muchos pretendientes, algunos de ellos bastante ricos. Tu padre es viejo, como yo. ¿Por qué habría de casar a mi Satyavati con él?”
“Tal vez ella tenga pretendientes, pero ninguno como Shantanu,” dije. “Mi Señor Shantanu es un gran rey.”

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Barcos en El Rio Ganges

“Sí, pero ¿qué con eso? Pronto se retirará y te dejará a ti el reino. Tú eres un gran guerrero. Los hijos de mi hija no tendrán posición alguna.”
“Ya veo. Regresaré con él y le diré que no habrá unión. ¿Y qué si mi padre la toma a la fuerza?”
“Eso sería contrario al dharma. ¿Por qué robaría él la hija a un hombre pobre? Eso no sería digno de él. La gente hablaría. Favorezco la unión, pero tengo condiciones. No soy tonto. Conozco el valor que tiene el que mi hija se case con un rey. Trata de entender mi posición. He de asegurar su éxito. Accedo a la unión,” dijo, “Pero necesito que me asegures algo.”
“¿Qué condiciones? Habla, hombre.”

El Juramento de Bhishma

“Se sabe que eres un guerrero formidable y el hijo de Shantanu. Y como su hijo, serás el heredero al trono de las Indias. Si mi hija se casa con tu padre, sus hijos nunca gobernarán el reino.”
“Eso es verdad,” dije, “Pero aseguraré personalmente su futuro. Después de la muerte de mi padre, si asumo el trono. Daré gran respeto a la esposa e hijos de mi padre. Nunca tendrán que preocuparse por nada.”
“No es suficiente,” dijo el astuto pescador. “Ves, tú serás rey.”
“Entonces mis hermanos gobernaran el reino. Con los dioses como testigos renuncio al trono y al privilegio real,” dije recordando la lealtad de mi padre Jamadagni hacia su padre. En ese momento los dioses derramaron  flores desde los cielos y hubo un clamor resonante. “Serviré a mis hermanos como su leal vasallo y protector.”
“Un momento,” dijo el anciano y astuto pescador. “Conozco a los hombres. Si tú no gobiernas, tu hijo será el heredero al trono de todas las Indias.”
“Si esa es tu preocupación,” dije, “Nunca me casaré ni tendré hijos. Renuncio al matrimonio y al asociarme con mujeres para siempre. Viviré mi vida solo: un celibato bramachari de por vida. Nunca tendré hijos.”
Con esto la tierra se silenció y las aguas se detuvieron. De nuevo los dioses derramaron flores de los cielos al escuchar esta gran promesa. “Más aún. Juro lealtad a cualquier hijo que nazca de Satyavati y mi padre. Serviré a mis hermanos como humilde vasallo y a sus descendientes hasta el último aliento.”
De nuevo una lluvia de flores cayó desde los cielos.
Había asumido la poderosa promesa que me ha dado nombre, Brihad-vrata. Con esto el astuto pescador, el padre de Satyavati, sonrió. Accedió a la unión y ordenó que se sirvieran bebidas refrescantes. Los testigos del contrato que hicimos vitorearon. El viejo pescador mandó traer a Satyavati. Cuando le explicaron todo a ella, sonrió con recato, y fue a empacar sus pertenencias. Esa misma tarde la llevé a la corte de mi padre, el Rey Shantanu. La boda se realizó poco después.
Decoraciones tradionales para la boda Hindu



  

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